Crónica Negra de la II República


¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia? Santiago Ramón y Cajal.

Opiniones de interés


 A Vuelapluma: Por José Ignacio Crespo

Campo de Agramante

Imagen de la noticia

Hace poco veníamos comentando aquí lo de Garzón y su perplejidad ante el papel que el destino le tenía reservado como alguacil alguacilado, juez ajusticiado, y evitábamos entonces pronunciarnos, sabedores de los intríngulis de esta justicia chata, roma, protagonizada en tantos casos por clanes de señorones alineados con vencedores o vencidos, casta privilegiada encargada de impartir la justicia de los hombres, como contrapunto imposible de la Justicia Divina. Garzón no era más que uno de ellos, y los gerontócratas, cansados o recelosos de su, desde luego, impropio protagonismo y su heterodoxa manera de ser y actuar como juez, le han expulsado del cielo procesal, lo cual que viene a recordarme un tanto a la expulsión de aquel brillante y simpar presidente de Banesto que, en cuatro días, pretendió poner patas arriba las esclerotizadas estructuras bancarias, contra el criterio de las familias tradicionales, que siempre vieron en él a un intruso, un osado parvenu que, desde su universo engominado y su perfil de halcón peregrino, puso al banco a dar pedales con Indurain.
No, yo no creo que los miembros del Tribunal Supremo sean un hatajo de fascistas, como ha dicho el ex fiscal Jiménez Villarejo y los aplaudidores, polarizando la función jurisdiccional al modo guerracivilista; no lo creo, y me parece dañoso para el sistema aventarlo, pero tampoco me parece de recibo que el ilustre magistrado Mendizábal, ex miembro del Supremo y del Constitucional, dijese la otra noche en un programa de televisión, comentando la condena de Garzón, y refiriéndose a sus vocingleros discípulos que " los que iban al lado de Garzón pertenecían al Partido Comunista", como si esto fuera en sí un dato relevante y estigmatizador. Cuando uno de los contertulios intentó, cortésmente, hacerle ver la futilidad y, sin duda, la improcedencia del dato en cuestión, el veterano magistrado acabó de arreglarlo: "No, no es igual ir acompañado por el partido Comunista que ir acompañado por dos benedictinos"...
Hoy mismo, al tiempo de redactar estas apresuradas líneas, Garzón se ha librado de la segunda condena por lo del patrocinio de los cursos en los Estados Unidos, merced a una cuestión formal, el instructor ha apreciado la prescripción del presunto delito de cohecho impropio, aunque parece que deja claro a lo largo del auto que delito haberlo, húbolo, lo cual que no acabamos de entender, pues si el auto exculpatorio se ha pronunciado sobre una cuestión formal, apreciándola, no había, en ningún caso, necesidad de pronunciarse, ni de pasada, sobre el fondo del asunto, esto es, sobre el presunto delito, de modo que estamos ante una falsa exculpación, arteramente construida, que, a nuestro juicio, ha venido a desembocar en indefensión para Garzón y que, por ese camino, viene a hacer más daño en la reputación del ya ex magistrado que la propia condena por la Gurtel.
Todo lo cual nos da en pensar que los justiciables, pobres mortales, estamos perdidos en medio de un inmenso campo de Agramante, escenario de confusión y desorden, donde nadie se entiende, parece todo depender tantas veces del juzgado en que demos, del juez que nos instruya la causa, de cualquier criterio de oportunidad política o relevancia o trascendencia pública, eso que ha dado en llamarse reproche o alarma social, que no es otra cosa que una especie de moda aplicable a las distintas tipologías de delito, según los intereses de las cadenas de televisión, las industrias del morbo a granel, los procedimientos televisados, las sentencias ejemplarizantes, emitidas al dictado de las circulares de la fiscalía de turno... Tal vez sea que, como advertía Bertolt Brecht: "Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia"





  05/Abril/2011 - Opinión Estepona

A vuelapluma: por José Ignacio Crespo
El sobreviviente
 Diariosol.es Estepona
      Zapatero dice no y, de pronto, todos sus palmeros baten ya nuevas palmas por un sucesor sin rostro aún, que pase el siguiente, y ya nadie recuerda la alianza de civilizaciones, los cómicos de la ceja, las exhumaciones guerracivilistas, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la retirada de tropas de Afganistán. Me pregunto qué pasará por la cabeza del todavía presidente al repasar las adhesiones pretendidamente inquebrantables, mientras la televisión escupe imágenes retrospectivas de un Zapatero fresco y virginal, que contrasta con el rostro abotargado, reconstruido para la ocasión, erosionado por el desencanto y la impotencia, por el descubrimiento agotador de la derrota. En 1999 nosotros salimos del gobierno de Estepona gorreados por una clase política cainita y vengadora que no nos perdonó el progreso y el impulso de trabajo que volteó la ciudad, abandonamos los despachos silenciosamente, casi escondidos, como judíos en los albores del nazismo, entregados al tormento del Tribunal de Cuentas, humillados en un macabro carnaval cuando la toma de posesión del nuevo gobierno, aupado contra la voluntad popular. Nueve años más tarde aquellos mismos verdugos se declararon la guerra entre ellos y, en el fuego cruzado y fratricida, nos cogieron en medio y volvieron a matarnos. Esta vez, el arma homicida fue una placa de policía, la cárcel, el descrédito, la indignidad, la muerte civil. Entre tanto, habíamos olvidado, habíamos perdonado de tal modo que les repusimos en el poder, pero volvieron a matarnos. Por eso, cuando me preguntan por cómo me siento después de todo lo vivido, respondo que bien y mal, con la sensación del que sobrevive al accidente aéreo en el que desaparecen todos sus amigos, me siento, sencillamente, como un sobreviviente. Por eso mismo, como el atleta en la carrera de relevos toma el testigo del compañero que le precede, así asumo yo la representación de los que ya no están, de los que nos dejaron por el camino, de todos aquellos que se dejaron la piel en el terreno de juego y sólo recogieron ingratitud y olvido, a quienes la política injustamente orilló, a pesar de sus valores, de su entrega honesta y desinteresada. Esa es mi fuerza en estas nuevas elecciones, yo traigo aquí la memoria, viva aún, de todos los que pusieron Estepona a funcionar. Eso es todo, no hay más.

02/Abril/2011 - Opinión Estepona
Desde el burladero: por Pepe Gerez
"Sic transit, gloria mundi"
     Esta antigua frase latina se utiliza en la ceremonia de coronación de los nuevos Papas. En un momento de la celebración, un sacerdote la interrumpe portando unas ramas de lino ardiendo y cuando se han consumido pronuncia esta frase: "Sancte Pater, sic transit gloria mundi" (Santo Padre, así pasa la gloria del mundo), recordándole al nuevo Papa que, a pesar de lo magnífico de la ceremonia, del impresionante apoyo popular y del poder que atesora, es sólo un mortal y su reinado efímero. No es que yo pretenda comparar la legislatura de un concejal, alcalde o no, con el reinado de un Papa pero les confieso que el pasado martes, durante la celebración del pleno, a alguno daba la sensación de habérsele acabado el vigor de la fumata blanca.
En apenas sesenta días algunos dejarán de sentarse en los incómodos bancos - por lo duros - otros se sentarán en posiciones distintas y alguno, más hábil, será incluso capaz de repetir privilegios. Pero gran parte de ellos, la mayoría en mi opinión, no sólo perderán la condición que nunca debieron alcanzar sino que serán olvidados en menos tiempo de lo que tarda en persignarse un cura loco. Y es lo mejor que podrá pasarles porque así nadie les pedirá responsabilidades por su inacción y en este saco incluyo tanto a los del gobierno como a los de la oposición. Dirán que estas palabras son crueles para una despedida pero si ustedes, me consta que muchos lo han hecho, se tomaran la molestia de asistir a un pleno de la corporación entenderían de inmediato lo que digo. Cuanta felicidad atesoran mientras diez mil de sus vecinos pueblan las filas del paro. Y sonríen, encantados de haberse conocido, mientras pasean su traje de domingo una vez al mes. Adiós muy buenas, tanta paz lleven como descanso dejan.
Dicho todo lo anterior, desde el buen rollo, hay casos, excepciones, que confirman la regla. Uno de ellos es el socialista Sergio López. Llegado al cargo como consecuencia de los ceses y dimisiones que se han sucedido en el seno de su todavía partido. Sergio, por encima de todo buena gente, ha bandeado como ha podido la incómoda posición en la que se ha encontrado. Ha sido honesto consigo mismo y con quienes lo votaron y ha antepuesto los intereses generales a los de los particulares. que quisieron hacer negocio acuenta de los restos de lo que pudo haber sido una Universidad. Lo hizo, además, de la única forma que cabe hacero, aportando fórmulas a la obtención del suelo más baratas que las conveniadas y cuyo uso permitía al Ayuntamiento tener de nuevo la sartén por el mango en el proyecto. Para Sergio, como para Lina Rivas si las urnas no lo remedían, también ha sido efímero este último paso por la vida pública aunque, en su caso, al menos ha dejado la huella de la coherencia, el respeto y el buen hacer. Otro que parece apuntarse al tránsito a la vida civil es el propio alcalde al cesar a la líder del Partido Andalucista. Ésto, lo ha dicho atinadamente un antiguo compañero de su partido, traerá más sombras que luces en el futuro, de llegar éste a existir para amboas formaciones. Lo que parece quedar claro que no sirve ya es aquello de las disciplinas de partido y los estatutos que obligan al voto por mayoría de los componentes del grupo municipal de cada uno de ellos. No sirve desde que los concejales tienen responsabilidades personales y patrimoniales en los asuntos que votan y su futuro queda condicionado por ello. "Sic Transit".


02/Abril/2011 - Opinión Estepona
Desde mi abadía: por Juan Abad de la Torre
Sopa de letras
Cuando los seres humanos nos hacemos cualquier tipo de planteamiento futuro, nos erigimos en serviciales criados de ese amo y señor de nuestros designios mundanales al que llamamos tiempo.
El tiempo, nuestro tiempo peculiar y particular, es ese dios menor que nos concede parte de su esencia y la comparte con nosotros. Cuando le place , nos regala su compañía, nos premia con su gracia y nos da años de gozo infantil, de juventud intensa , de madurez equilibrada y sensata y, a algunos elegidos, hasta les dona sabia y sosegada senectud .
Si se enfada y nos retira su confianza, como don David a Sergio López y a Agripina Rivas, todo se acaba. Se acabó nuestro mundanal tiempo y, entonces, ya no valen peticiones de prórrogas ni descuentos. Llegado el caso, tan sólo los espíritus elevados y privilegiados saben a donde dirigirse pues, para su desgracia y la nuestra, la generalidad se queda pegada a sus miserias y codicias materiales y permanecen por aquí fastidiando al personal, cual espíritus inmundos que dice el evangelista.
Rememoro hoy las amables palabras que en una visita a esta Abadía me dispensó un amigo que trataba de convencerme de que yo tenía mucho tiempo libre y deseaba compartir el suyo conmigo.
Amigo, le dije, el tiempo no es libre, el tiempo nos ha hecho sus esclavos y si yo, que voluntariamente he escogido estos hábitos y proclamado estos votos de obediencia, pobreza y castidad para tratar de alcanzar el éxtasis de visionar la luz divina y diluirme en ella , deseara algo más material que ésto, tendría de nuevo que abrirme paso a codazos y hacerme oír en el mundanal ruido que existe tras los muros de esta casa de oración y de vida contemplativa y, como sabes, ya he sido cocinero antes que fraile. Me sonrió, me besó y se despidió.
Otro amigo, antes de ayer, desde las elevadas miras que sus genes y la naturaleza le han otorgado para otear el mundo desde la altura , cual crítico refinado, que lo es, me hizo saber que mis artículos carecen en principio de mordiente alguna para enganchar al incauto y admirable lector que pasea por aquí, y que razón lleva el Santo palentino. Le pedí un tema dedicado para él, para alcanzar mi remisión condicional con él, como los temas que solían pedir los pretendientes para engatusar a las mozas solicitando para ellas su canción favorita a la orquesta del pueblo en los bailes los días de feria, y me dijo que hablara de lo inaudito y de lo irracional que supone la existencia de la sopa de letras que barajamos con catorce agrupaciones políticas que se postulan para gobernar Estepona a raíz de los comicios del 22-M.
Dicho y hecho.
No merece más comentario que el de lo inconcebible que es que se nos muestren, con la que está cayendo, a gentes mediocres, si no retorcidas y maquiavélicas, como dignas de representar a sus vecinos en la toma de decisiones y participar en el gobierno diario de nuestras vidas, haciendas y porvenir. Fantasmas. Desvergonzadas. Garrulos. Honestos. Hay gentes de todo pelaje y condición.
Si la mayoría de la población esteponera tiene tomada una decisión, la de abstenerse, es porque ustedes, políticos pseudoprofesionales, les han abocado a ella tras el travestimo y el transformismo de su voluntad manifestada en las urnas y, tras sentir vergüenza propia y ajena con la visión nacional e internacional de unos hechos escabrosos que por sí merecían la disolución del Ayuntamiento y la convocatoria a la comunidad para mostrar su nueva voluntad , en vez de ello, nos han presentado un batiburrillo infumable de coalición contra natura de rojos , azules, verdes y amarillos bajo la batuta de un director de orquesta que, en vez de presentársenos como un melómano, un apasionado fanático de la música, se nos ha mostrado, confundiendo los términos, como un megalómano, con unos patológicos delirios de grandeza impropios de un Alcalde que ha alcanzado su bastón en una carambola irrepetible en mesa de billar alguna.
Si no queremos que las matemáticas electorales y la Ley D'Hont hagan de Estepona una amalgama unipersonal de concejales al uso, aunque nos invadan la fatiga y las nauseas por las vivencias de experiencias anteriores, debemos de retomar el espíritu de la democracia participativa y tenemos que poner el 5% de porcentaje mínimo para obtener representación en 1.500 votos, con lo cual, contando con los dedos, debemos de votar al menos 30.000 personas. Ciudadan@s, ojo al dato , que decía en la radio el comentarista deportivo. Hay que ir a votar para separar el trigo de la paja. Que otros no decidan por ti y, luego, depositado el voto, te encontrarás mejor. Ya lo verás.

 


 Recomendamos la lectura de este magnífico artículo, cuyo fragmento extraemos de la web de diariosol.com:

"...Todo el literato que se precie lo ha hecho, aunque sea sin mucha conciencia de su trascendencia escatológica. Otros lo han tratado de hacer, con más pena que gloria.
Samer. Samar. Ahasveru. Samuel de Belibet. Son varios los nombres que se han adoptado para nombrar al ser protagonista del castigo divino hacia el judío; hacia el pecador condenado a recorrer la faz de la Tierra sin ninguna esperanza de descansar en paz por la irredención de su pecado imperdonable por Dios y por los hombres. ¿No será David su nombre del Siglo XXI? ¿Es judío Valadez? ¿Será condenado a vagar toda la eternidad? Solo. Sin compañía. Errante. Vaya castigo"

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Los enchufados de la Junta


Actualizado Lunes , 19-04-10 a las 06 : 59
Javier Arenas ha cometido un error mayúsculo al denunciar que el problema no está en los funcionarios, sino en los enchufados de la Junta. A ver si le abren un expediente para que sus declaraciones sigan los criterios de ese plan de igualdad que tanto critica Santiago Herrero, el presidente de la Confederación de Empresarios y Empresarias de Andalucía, a partir de ahora CEEA. Que se aplique el cuento la Unión General de Trabajadores y Trabajadoras, UGTT. Y así sucesivamente. A Santiago Herrero le están dando la del tigre y la tigresa por haber propuesto ciertos recortes en los gastos de la Junta. A veces uno siente envidia de esos defensores públicos del Régimen que se sienten progresistas y contestatarios cuando se ponen al servicio del señorito que manda en Andalucía: la cuadratura del círculo existe y encima se paga bien.
«Los enchufados de la Junta» fueron, si la memoria no falla tanto como las promesas de Griñán, un grupo rockero que surgió hace unos cuantos años, cuando aún había gente que se atrevía a decir estas cosas en voz alta. Esos enchufados que denuncia Arenas se han multiplicado gracias a la red de redes, que no es Internet sino la Enchufanet de las empresas públicas andaluzas. Ahí está la madre del cordero. Y la abuela. Y los primos. Y la legión de tíos, sobrinos y cuñados que votan para que la familia siga beneficiándose del pródigo reparto. Pero esto, ¡ay!, no lo quieren ver los que son más griñanistas de Griñán: uno los ha escuchado con estos oídos y puede dar fe de que aseguran que no sobra ni un solo cargo en Andalucía… aunque el mismo presidente de la Junta lo reconozca.
La reducción de altos cargos que ha acometido Griñán es un simple simulacro para que parezca que algo cambia cuando todo permanece igual. Atención, pregunta: ¿conoce usted un caso, uno solo, de un alto cargo de la Junta o de su red Enchufanet que haya salido disparado hacia la oficina del paro? Haga memoria, que se le va a ir el resto del lunes en semejante distracción. Ni uno solo, ni una sola. Igualdad y paridad. Todos y todas bajo el paraguas protector. Una vez que entran se quedan para siempre. Son la ruina de esta sociedad que los mantiene a cuerpo de asesor. Son los «griñaninis» que ni han estudiado ni han trabajado en su vida. ¿Para qué? Mientras exista Enchufanet, ancha es la banda de Andalucía.

Cuando los periodistas aplauden a los políticos, algo tuyo se quema (De la Vega y el Congreso Mundial de Periodismo)

elconfidencial.com
Redacción - 28/05/2010
Soy periodista y tenía curiosidad por conocer el trato que dispensarían los sindicatos de la profesión que participan en el Congreso Mundial de Periodismo La Pepa 2012, que se está celebrando en Cádiz, a la vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, invitada este martes 25 a pronunciar el discurso  inaugural en el Teatro de las Cortes de San Fernando, y al escuchar los aplausos que le dedicaron sólo queda asumir que el ejercicio del periodismo se enfrenta a un futuro sumamente incierto. Cuando ni siquiera los periodistas más significados logran distanciarse de un poder político que en el ámbito de la comunicación no practica precisamente lo que predica, es que este noble oficio atraviesa por uno de sus peores momentos.  
En cambio, María Teresa Fernández de la Vega sí era consciente de dónde estaba, porque inició su intervención señalando el riesgo para una responsable política de encerrarse con trescientos periodistas, aunque es seguro que tenía información suficiente para saber que aquel no iba a ser un escenario hostil, razón por la cual asumió el reto, aseguró, superando sus reticencias iniciales.
La vicepresidenta llevaba elaborado un discurso fácil sobre las bondades de la libertad de expresión para el desarrollo de la democracia, la significación de las Cortes de Cádiz en esta materia, el mandato del Artículo 19 de la Carta Fundamental de las Naciones Unidas, la deuda de la sociedad con los periodistas que arriesgan la vida por mantenerla informada, y la obligación de los poderes públicos de garantizar un futuro prometedor para la sociedad de la información, a pesar de todas las dificultades sociales, económicas y políticas.
Era imposible no estar de acuerdo con el texto que iba desgranado De la Vega, al punto de que imagino que los representantes de los sindicatos de periodistas de países donde no están garantizadas las libertades fundamentales darían más de lo que tienen porque sus Gobiernos respectivos fueran capaces al menos de decir en público algo similar.
Pero estamos en España, Europa, en un congreso de representantes sindicales de la Federación Internacional de Periodistas a los que se supone mejor informados que la media, porque han debido leer comunicados y escritos de sus colegas en España de la FAPE, de CCOO y de la FeSP reclamando promesas de un estatuto profesional, de un marco regulatorio para la información, de soporte para medios públicos de comunicación, de medidas para que las redacciones no pierdan capacidad y experiencia, de apoyo económico para un sector clave para la democracia.
El Gobierno, contra el periodismo en la Red
Tienen que saber también que se suceden huelgas en la radio y televisión públicas del Estado y de las comunidades autónomas, en la Agencia Efe, y ante las sedes de medios de comunicación montados o comprados por empresarios que buscan una plataforma de poder o disuasión, con desprecio de una información libre y veraz. Tendrían que saber que el Gobierno Zapatero sigue discriminando entre periodistas “amigos” y “enemigos” en razón a su cercanía o alejamiento de las tesis socialistas. Por no hablar de su escandalosa negativa a reconocer la realidad de los medios serios en internet, caso de este diario digital.
Deberían saber también que las organizaciones no gubernamentales que defienden la libertad de expresión han reclamado reiteradamente, y con poco éxito, un mayor compromiso y sobre todo más determinación en defensa de la libertad de expresión y por la libertad de periodistas encarcelados en países sojuzgados por dictadores, o con Gobiernos que practican la censura y la represión contra los profesionales de la comunicación.
Y seguro que saben, porque está estos días en las portadas de todos los medios, que el Gobierno socialista de España ha aprobado recortes en los salarios de todos los empleados públicos y congelación de las pensiones, medidas que sitúan de nuevo a España ante una posible huelga general convocada por las centrales sindicales.
A pesar de lo cual, los periodistas reunidos en el Teatro de las Cortes de San Fernando rubricaron el discurso de De La Vega con un cerrado aplauso, al punto de que bastó contemplar su expresión satisfecha para comprender que la vicepresidenta acababa de experimentar algo parecido a un orgasmo político. En definitiva, ¿qué puede haber más gratificante para un gobernante que conseguir el aplauso de quienes sufren sus políticas? La verdad es que abandoné el Teatro profundamente desanimado y pensando en colgar los trastos. Yo me retiro. Al final he decidido escribir esta nota, una prueba más de que el ejercicio del periodismo tiene algo de masoquismo.

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OPINION. La veracidad de la denuncia, así como el valor y la responsabilidad de los denunciantes, se ponen en duda con las nuevas revelaciones sumariales. A nadie se le escapa que buscar dinero para pagar la luz de una residencia de ancianos, realizar importantes eventos deportivos o culturales para el disfrute de todos, hacer posible el alumbrado navideño para salvaguardar la ilusión de nuestros niños o ser sede de un congreso mundial de noticias que diese a conocer el nombre de Estepona en el mundo, y al que asistieron los Reyes de España, no constituyen crímenes contra la humanidad que deban pagarse con la perpetua. Y a nadie escapa igualmente que quienes consideran el bienestar de su ciudad por encima del personal no deben ser ni corregidos ni castigados, en todo caso más bien lo contrario.  Y mucho más siendo este modo de proceder práctica habitual en casi todos los ayuntamientos españoles y hacerse respetando los procedimientos legales, tal como se contempla en la Ley de Haciendas Locales o en la Ley 49/2002 sobre el patrocinio y el mecenazgo, existiendo además el debido soporte documental y las facturas correspondientes.

Los que aparentemente sacaron a la luz lo que era de dominio público, ya que estos patrocinios se hacían con luz y taquígrafos y ante los medios de comunicación, fueron los malintencionados denunciantes, que hoy casualmente mandan en el consistorio esteponero. Quizá no haya tanta iluminación en las calles en navidad o los ancianos lleguen peor a fin de mes, o los eventos culturales o deportivos brillen por su ausencia, o Estepona sea conocida por no disponer de papel higiénico en los colegios, pero lo que si tenemos es un carril bici que ha levantado la crítica de propios y extraños y en el que se han enterrado muchos miles de euros inútilmente.

Pero lo que llama poderosamente la atención, según revela el nuevo levantamiento del secreto en la Operación Astapa, es la actitud de los denunciantes. Estos llegaron a  pedir al Juez y al Fiscal ser tratados como "testigos protegidos", realizando para ello "numerosas comparecencias en el juzgado". No acudían para aportar pruebas contundentes y claras de lo que habían denunciado, sino para evitar que la gente supiera lo que habían hecho. Pero no por temor a posibles represalias sino más bien por miedo a que el pueblo comprendiera que habían mentido para conseguir ocupar el sillón de la alcaldía. Sillón que por otra parte no hubiesen podido obtener por otros medios.

Esta figura legal del testigo protegido consiste básicamente en no revelar la identidad de quien tiene que testificar contra un delincuente  para proteger su integridad. Pero no está prevista para quien utiliza la justicia para conseguir desbancar a quienes no le quieren incluir en una lista electoral y utiliza los medios de comunicación un día si y otro también para arremeter contra los imputados olvidándose que curiosamente el también está imputado.

Así lo entendieron tanto la Juez como el Fiscal encargados del caso al denegar de plano tan kafkiana petición y acertadamente no vieron riesgo alguno para la integridad de ambos, Sr.Valadez y Sra. Cristina Rodríguez, tal y como el tiempo ha demostrado. Por el contrario lo que esa petición deja claramente al descubierto es que es el miedo el que les atenaza por sus malas acciones y explica las recientes y sorprendentes declaraciones del ahora alcalde Sr. Valadez, a los medios de comunicación, manifestando que la Operación Astapa no se inició por ellos. Cabe preguntarse quien o quienes les prometieron que no les ocurriría nada tras interponer su denuncia y que tipo de protección se les aseguró. Las defensas personadas en esta causa han denunciado hasta la saciedad que la denuncia inicial era falsa en su integridad y que nadie comprobó antes de iniciar este procedimiento si esta tenía alguna base. Quizás ahí se encuentre el origen de esos temores.

Sin duda, el secreto de sumario de este caso que alcanza los tres años y no tiene parangón histórico en este país, ha sido durante estos años el paraguas protector que empieza gota a gota a desvanecerse. Si se difama "algo queda" pero también te llaman difamador. A estas alturas de esta ignominia ya no es posible tirar la piedra y esconder la mano.

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Probablemente ustedes no lo sepan, tampoco es obligación, pero en España existen, oficialmente y en lenguaje coloquial, treinta tipos de tontos. Desde el más conocido del tonto de pacotilla, cuya tontería es vulgar, pasando por el tontorrón que, aunque es aumentativo del adjetivo, no deja de ser un buenazo, hasta una larga cantidad de ellos que les iré desgranando a fin de que pasen ustedes en la medida de lo posible una mañana de sábado divertida.
Uno de los que a mi más me gustan es invención de Antonio Burgos, al menos se encargó de recuperarlo de la sabiduría popular sevillana, que también existe: el tonto con balcones a la calle. Curioso ejemplar que, además de hacer gala interna de su tontería, la lanza sin ningún tipo de disimulo al exterior. Lo mismo hace el tonto locuaz quién, no cansado de hacer y decir tonterías, en ocasiones las publica. Tonto éste frecuente en espacios televisivos y algunos hasta con programa radiofónico propio. Entrando en terreno escatológico me permitirán dé especial relevancia al tontolculo, abreviatura del tonto del culo, que tiene su fuente de razonamiento donde la espalda termina su nombre. Junto a este se encuentra el tonto del puto culo que viene a ser lo mismo pero razonando con su puto culo. Si cambiamos de sur a norte, tenemos al tontolapolla, abreviatura del tonto de la polla, que define a la persona estúpida y odiosa. Bajando un poco está la persona estúpida e irritante, también llamado tonto de las pelotas.
También la tontería tiene aspectos positivos. El tonto con suerte, quién reúne tal condición pero todo le sale bien y el tonto feliz que carece de inquietudes intelectuales y es feliz en su ignorancia. Por su incansable esfuerzo merecen ser destacados el tonto estulto, que es tonto por partida doble, el tonto de remate, extremadamente tonto, el tonto de los cojones, muy tonto, el tonto locuaz, que no se cansa de decir tonterías, el tonto enciclopedia,  que conoce y practica numerosas formas de ser tonto, el tonto de campeonato, el más tonto entre los tontos y, en el límite superior, el tonto a más no poder, quién habría alcanzado los límites de la tontería humana. Uno de mis favoritos es el tonto a las tres del que la mejor descripción que he leído es la de alguien al que le molestaba el adjetivo y retrasó el reloj una hora para dejar de serlo.  Lo cierto es que, tras descubrir toda esta larga lista de descripciones y denominaciones que complementan al adjetivo tonto, uno no tiene por más que admirar todavía más la lengua de Cervantes y la capacidad que hemos tenido a lo largo de los siglos para modificar nuestro idioma y darnos una lengua capaz de determinar de forma clara y certera las distintas variantes de este u otro adjetivo y matizar exactamente las características de cada uno de los diferentes tipos, de tonto en este caso.
Claro que cuando ayer leía en los distintos medios de comunicación la intención del alcalde de Estepona de ser declarado testigo protegido en la Operación Astapa  junto a su compañera, comprendí que aún quedan muchos años para que nuestro idioma sea perfecto. Alguien que ha aportado a una causa decenas de convenios urbanísticos , los ha votado a favor y defendido como portavoz, que ha alcanzado la alcaldía y ha instalado en ella un sistema cuasi policial en base a su denuncia, que es un cargo orgánico en su partido y en la administración, que ha denunciado a sus compañeros de corporación por cumplir con sus obligaciones de concejal al solicitar documentos para el ejercicio de sus funciones o hacer declaraciones públicas contra sus métodos dictatoriales y represaliado trabajadores por el simple hecho de no comulgar con sus formas de gobierno, no parece el más indicado para ser declarado testigo protegido, como así han determinado fiscal y juez del caso.
Quedan, pues, muchos tontos por descubrir, muchos matices por describir, muchas descripciones por añadir a la larga lista existente. Quizá, no se si coincidirán conmigo, lo que más se aproxime es una voz madrileña, el tonto falaz, que es aquel que finge ser corto de entendederas para esconder su malicia, urdir un engaño o evitar pagar por su maldad.
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